| Fotografía de Paco Rodríguez |
—Los partos sin dolor no existen, vale. ¿Y los partos exprés?
—El más rápido que yo he tenido duró media hora, desde que la mamá llegó al hospital hasta que nació el bebé. Tuve otro muy gracioso que también fue rapidísimo.
—Cuente, cuente.
—Fue una chica que estaba en una boda. Apareció a las cuatro de la madrugada, con unos taconazos tremendos, toda maquillada, un peinado maravilloso y lentejuelas. Nos contó que estaba bailando la lambada y, de repente, rompió aguas. Fue un parto maravilloso y muy rápido.
—También los habrá tenido interminables.
—La media está en unas ocho o diez horas. Recuerdo uno que duró 24. Era el undécimo hijo de aquella mujer, no podía empujar, le faltaba musculatura... Fue un parto eterno. Estábamos en el antiguo hospital de beneficencia Labaca, hace unos veinte años.
—Treinta y nueve años de comadrona dan para muchas historias.
—Y alguna muy graciosa. Una mamá que estaba en pleno trabajo de parto de su primer hijo, largo como son todos, me dijo: «Por favor, por favor, si me pones ya la epidural, te compro un jamón de jabugo». [Risas] Cuando vino en su segundo embarazo me lo recordó. «Yo soy la del jamón de jabugo».
—¿Y se lo volvió a ofrecer?
—No, el segundo casi lo tuvo en la puerta del hospital, ja, ja...
—¿Cuántos años tenía la madre con más edad que ha atendido?
—53; fue un tratamiento de fertilidad. Física y psicológicamente, creo que no es correcto que una mujer tenga un hijo a esa edad.
—¿Está nuestro cuerpo diseñado para parir a los cincuenta?
—No. Por eso se ha disparado el índice de cesáreas. Lo ideal está entre los 23 y los 27 años. Yo doy los cursos de preparación al parto en BBCentro (Médico Rodríguez, 11) y en el último grupo, de quince embarazadas, ninguna bajaba de los 36 años.
—¿Por qué no tenemos más hijos? ¿Por comodidad, por economía...?
—Llevo 39 años trabajando en la sanidad pública y en la privada (Hospital Quirón). He vivido la época de bonanza económica en España y tampoco se tenían más hijos. Cuanto mayor es el nivel social, menos hijos. Te dicen: «Yo tendría más hijos, pero ¿para que me los críe otro?».
—Desmónteme este mito, por favor. ¿Se puede adivinar el sexo del bebé solo con ver la barriga de una embarazada?
—Cuando todavía no existían las ecografías se decía: barriga picuda, varón. A veces atinabas, pero era pura intuición.
(Sigue)